Diez años después, el “Joe” Arroyo vive

El inquieto cartagenero, de origen muy humilde, Álvaro José Arroyo siendo un adolescente logró una proeza en su tiempo, se integró a la orquesta de Rubén Darío Salcedo (Ya llegó el 20 de enero… ). Allí alguna vez lo conoció en Montería Julio Estrada Rincón (Fruko). Pero pasaron al menos dos años para que él lo recibiera y probara como cantante por insistencia del productor de radio Mike Char. Allí y con el nombre artístico de “Joe” Arroyo inició su gran carrera musical como vocalista estrella de “Fruko y sus tesos”.

Héctor Lavoe, “Píper Pimienta” Díaz y “Joe” Arroyo, vivieron una especie de vidas paralelas. Coincidieron en el talento, la fama, la tragedia de sus vidas y la muerte temprana. Álvaro José Arroyo González, fue desahuciado al menos dos veces. Su amigo y mánager durante 15 años, Marcos Barraza cuenta que el 7 de septiembre de 1983 recibió una llamada de la hermana de Adela su primera esposa: “Al Joe lo desahuciaron anoche en el Hospital Universitario de Cartagena y dijeron que no pasaba de 24 horas. Ahora está en estado de coma y nos preocupa que no hay con qué enterrarlo. Ya averiguamos por el cajón más barato y vale 10 mil pesos, pero plata no tenemos”. (Fuente Mauricio Silva “El centurión de la noche”).

Hace 35 años, la “noticia” de la muerte del Joe, se extendió a través de los medios de comunicación. Canales internacionales de TV, como Univisión y Televisa, le rindieron homenaje póstumo, mientras las emisoras del Caribe colombiano dedicaban a repetir una y otra vez las canciones de una de las leyendas musicales más fructíferas del país. Y solo tenía 27 años, pero la combinación de su adicción a drogas con el hipertiroidismo lo tiraron al piso hasta llevarlo a un estado de coma casi irreversible.

Médicamente no podía hacerse nada; lo enviaron a morir a su casa. Barraza fue a buscarlo y metió en su carro los 37 kilos que quedaban del agónico Joe y lo llevó de nuevo al hospital. La enfermera que los atendió advirtió: “Con ese señor no hay nada que hacer, él se va a morir está desahuciado y aquí no lo podemos recibir”. La tozudez de Marcos hizo que médicos amigos lo salvaran. Meses después sin que la ciencia haya podido explicarlo del todo, el Joe estaba cantando de nuevo. “Me le fugué a la candela, conmigo no hay quien pueda” cantaría después.

El 2 de julio de 1989, la BBC de Londres registró en un documental el concierto que Arroyo presentó al público británico. Aquel documental pasará a la historia como el mejor testimonio de su presencia en los escenarios. Ello le permitió firmar con “Island records” sello discográfico de U2 y Bob Marley. Pero su adicción al bazuco no paró además de ser displicente con su autocuidado, lo cual complicó otros males como una diabetes, el sobrepeso y dolencias cardíacas. En 2000, estuvo de nuevo al borde de la muerte en Barcelona a causa de un coma diabético y una neumonía. Su historia médica, con apenas 44 años registraba una isquemia con problemas renales y motrices.

Pero su golpe más duro vendría en el 2001. Su hija consentida Tania, que inspiró uno de sus más grandes éxitos aun sin haber nacido (1974) murió a la edad de 26 años, recién graduada profesional, víctima de una afección cardiovascular. Todo esto deterioró su humanidad, envejeció aceleradamente con daños irreversibles multisistémicos, que explican su muerte temprana a los 55 años, pero realmente ya tenía la edad biológica de un anciano por tanto maltrato a su cuerpo.

El Joe, con “el paso infinito del caminante” hace 10 años el 26 de julio de 2011, se fue al reencuentro con su adorada Tania, allá en el cielo. “oh, oh Tania, te vengo a buscar, te vengo a buscar…” Pero para sus millones de seguidores, con sus inolvidables canciones, el Joe vive.

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