En Nariño, primero lo nuestro. Una marca región de los nariñenses.

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Por: David Salcedo Castillo
Orgullosamente nariñense

Pocas cosas unen a un pueblo como lo unieron en gran parte en estos tiempos históricos de incertidumbre social, económica, política y ambiental una pandemia y un esperanzador cambio de gobierno.  A Nariño, el departamento frontera e insignia del sur de Colombia, el irreverente ante los gobiernos nacionales de las últimas décadas, pocas veces se lo ha visto unificado como ocurrió durante los dos fenómenos mencionados. Por una parte el miedo a una enfermedad mortal (COVID-19) y, por otra, el anhelo profundo de que con un cambio radical de gobierno todos los problemas sociales y económicos se podrían solucionar, fueron razones de suficiente fuerza y peso para que gran parte de la ciudadanía de Nariño se identificara y al tiempo se sintiera unificada.

En medio de la pandemia las instituciones a nivel nacional, departamental y local actuaron articuladamente, acatando las instrucciones de quienes en su momento fueron los expertos técnicos en el encargo de mitigar la enfermedad y minimizar el contagio. Por esos días, el flagelo de la enfermedad no distinguía razas, credos, nacionalidades, colores políticos ni estratos sociales y, en ese mismo sentido, los directivos de entidades públicas y privadas no solamente del sector salud, sino, de otros renglones se esforzaron por trabajar en equipo por una misma causa, era lo que se esperaba. Evidentemente, se presentaron algunas fallas en medio de asimilar y aprender cómo manejar una enfermedad mortal globalizada que las generaciones actuales seguramente estamos viviendo por primera vez, no obstante, la articulación interinstitucional en todos los niveles rindió buenos resultados.

Igualmente, el anhelo, la esperanza y el deseo de que todo podría estar mejor con un cambio de gobierno disruptivo unió con pasión a muchos nariñenses. El 19 de junio de 2022 durante la segunda vuelta de elecciones presidenciales, el 80,91% del potencial de sufragantes nariñenses se unificaron alrededor de un sueño: el de un futuro mejor que terminaría con el abandono secular que ha sufrido esta región por parte de los gobiernos nacionales de turno. Un futuro en el cual Nariño pasaría al primer lugar en la lista de espera de la ventanilla de inversiones sociales, de infraestructura, agropecuarias, educativas, tecnológicas, ambientales, turísticas, etc. Un futuro que le depararía a Nariño por primera vez en la historia política de Colombia ser visibilizado por su potencialidad y la tenacidad de su gente, y no, por ser un departamento aislado que productivamente le aporta poco al país -apenas un 1.4% del PIB nacional y, en donde no vale la pena que la planificación nacional y la distribución de recursos hagan un esfuerzo conjunto para invertir en proyectos estructurales para el sur de Colombia. Hoy, el sueño de los nariñenses aún sigue latente.

La realidad de Nariño evidencia que pocos son los motivos que nos unen como un solo pueblo, pero, es también evidente que cuando Nariño se ha unido ha demostrado ser capaz de sortear cualquier tipo de dificultad a pesar de la indiferencia y el abandono del Estado central; prueba de ello son los ya incontables bloqueos en la vía Panamericana Cauca – Nariño, un problema cíclico que ya tiene más de una década de ocurrencia y que solamente se ha podido superar de manera temporal gracias a la tenacidad, resistencia y capacidad de adaptación de los nariñenses – resiliencia en términos técnicos.

Así las cosas, los problemas estructurales de nuestra región los hemos enfrentado y solucionado parcialmente los nariñenses, acudiendo a nuestra imaginación, inteligencia y a nuestros propios recursos. No se puede engañar al tiempo, esto no es de ahora,  sino desde el siglo XVI cuando las carreteras se asemejaban a culebras prendidas en las paredes y, para viajar desde Pasto hacia el norte o hacia el sur se debía hacer uso de tarabitas ubicadas en los pasos por los ríos Juanambú y Guáitara respectivamente, las cuales, solamente con el ingenio de nuestros antecesores se podían construir y poner en funcionamiento para el uso de los intrépidos viajeros y el transporte de recursos vitales en aquellos tiempos (Zúñiga, 2023).

La difícil situación de Nariño requiere en estos tiempos una nueva causa que funja como amalgama entre las dimensiones social, económica, política y ambiental; con capacidad integradora, duradera en el tiempo, sin dueños, pero si con gestores comprometidos con el desarrollo de Nariño. Una causa capaz de articular interinstitucionalmente los gobiernos regionales con la academia, el sector privado y la sociedad civil en general. Una causa que sea el motivo para integrarnos como nariñenses y sentirnos orgullosos de ello sin importar nuestra ciudad de origen. Una causa que nos permita extenderle la mano a nuestro paisano ipialeño, tumaqueño, venteño, pastuso, guaicoso, etc., y reconocer en él un hermano de un mismo pueblo con el que hombro a hombro debemos luchar para salir adelante en medio de los infinitos problemas que seguramente seguiremos enfrentando como nariñenses. Una causa que nos invite a una transformación cultural, en la cual, reconozcamos que lo más valioso que tiene Nariño es su gente, que nos haga sentir orgullosos de nuestros paisanos que se destacan en Colombia y el resto del mundo, una causa que nos anime a decir y sentir que “nariñense apoya nariñense”.

Generar una trasformación cultural de este alcance es un enorme reto para quien lo quiera asumir. Acabar con ese paradigma en el cual los nariñenses estamos distanciados entre nosotros caracterizándonos por el individualismo seguramente va a tener muchas dificultades; utópico, chovinista y proteccionista dirán unos y otros. Lo cierto es que a los nariñenses nos vendría muy bien unirnos más como pueblo y sentirnos más orgullosos de nosotros mismos, de nuestro acento, nuestra cultura, nuestra ascendencia racial y de todas nuestras diferencias con el interior del país, las cuales, nos hacen tan únicos en Colombia y el resto del mundo.  Desarrollar una causa social de este alcance hace parte de los anhelos de muchos nariñenses, no va a ser fácil, ni inmediato, pero hay que intentarlo y hay que dar un primer paso en ese proceso de transformación que seguramente tomará muchos años.

En este contexto regional y ante las dificultades económicas actuales se viene presentando un reclamo generalizado por parte de comerciantes, empresarios y empresarias nariñenses de todos los sectores y tamaños, quienes viven una crisis histórica entre otras causas, originada por los bloqueos repetitivos en la vía Cauca Nariño, el efecto pandemia y pos-pandemia, las movilizaciones sociales y la incertidumbre que generan el discurso y las reformas estructurales del gobierno nacional. Algunas cifras tomadas de Cámara de Comercio de Pasto (2023) dan cuenta de 2.796 cancelaciones de matrículas realizadas durante el primer semestre de 2023, que, en comparación con 1.687 cancelaciones realizadas durante el primer semestre de 2022 representan un incremento del 65% en el último año. Y más preocupante aún, que con 1.413 cancelaciones realizadas durante el primer semestre de 2018 – hace cinco años, se haya incrementado la cancelación de empresas en 97,87%, es decir, se ha duplicado la tendencia de unidades empresariales que han salido de la actividad comercial comparando el primer semestre de los años 2018 y 2023.

¿Qué hacer ante esta situación? Difícil pregunta y mucho más encontrar respuestas. No obstante, se han podido evidenciar dos escenarios reales y repetitivos durante las últimas décadas en las cuales se ha acrecentado la crisis. En primer lugar, la respuesta de los gobiernos nacionales de turno no ha sido inmediata, tampoco contundente, además, la capacidad institucional de reacción ante los diferentes fenómenos sociales y naturales que perturban la economía de Nariño no trae consigo soluciones estructurales, situación que se ha convertido en una constante. Por otra parte, es claro que somos los mismos nariñenses quienes hemos tenido que asimilar todas las pérdidas y consecuencias de las crisis económicas, además, temporalmente sortear cada eventualidad presentada: bloqueo de vías por paro campesino, indígena, movilización social, deslizamiento de tierras, etc.  ¡¿Cómo no resaltar entonces la capacidad de resiliencia de los nariñenses, quienes a pesar de todos estos fenómenos adversos mantienen viable este alejado y poco productivo territorio del sur de Colombia?! ¡¿Cómo no estar orgullosos de nuestros paisanos nariñenses?! Y, ¡¿cómo no evidenciar que lo mejor que tiene Nariño es su gente?!

En este sentido, durante el mes de agosto de 2023, en la Cámara de Comercio de Pasto se presentó oficialmente la marca región “En Nariño, primero lo nuestro”. Esta iniciativa tiene por objetivo fortalecer, impulsar, estimular y promover a comerciantes, empresarios, empresarias y ciudadanos emprendedores de Nariño. Es la primera vez en Colombia que desde estos entes camerales se promueve una marca región de este alcance e impacto en el tejido empresarial regional, la cual,  desde el conocimiento de las necesidades locales por parte de las cámaras de comercio de Tumaco, Ipiales y Pasto pretende la articulación interinstitucional en todos los niveles para generar mayor adherencia y preferencia por los productos y servicios que ofertan nuestros comerciantes y empresarios nariñenses, es decir, que los nariñenses empecemos a comprar más nariñense.

Cabe entonces preguntarnos, ¿por qué es bueno comprar nariñense? Varias razones que lo justifican, pero en términos prácticos, porque cuando compramos nariñense permitimos que nuestros comerciantes se mantengan a flote en medio de las dificultades actuales y en el mediano y largo plazo crecer, generando así más empleo y asegurando entonces el sustento de muchas familias. Cada peso que se compra nariñense fortalece la economía nariñense, representando el salario de muchos ciudadanos y los impuestos que obligatoriamente deben pagar comerciantes y empresarios que en su mayoría son muy pequeños, solamente en la jurisdicción de la Cámara de Comercio de Pasto (cuarenta y un municipios) son microempresarios que representan el 98.79% del total de las unidades empresariales registradas. Por otra parte, cuando compramos foráneo con los pocos ingresos que se generan en Nariño, hacemos que el dinero salga de nuestra economía para ser gastado en otras economías que no representan mayor beneficio o bienestar para los nariñenses. Gastar nuestro dinero en bienes y servicios nariñenses representa un bienestar adicional para nuestra sociedad, si bien, todos somos libres de elegir consumir cualquier producto independientemente de su origen, más aún en un mercado nacional de libre competencia como lo consagra el artículo 333 de la Constitución Política de Colombia,  la esencia de esta marca región “En Nariño, primero lo nuestro”  es generar conciencia colectiva de los impactos positivos que significa el consumir y apoyar al comerciante, empresario, empresaria y emprendedor nariñense.

La generación y adopción de esta marca región es un aporte al tejido empresarial regional. Nace desde la visión y percepción de la actual situación social y económica que atraviesa no solamente el municipio de Pasto, sino, nuestro departamento en general. Requerirá de inversión para su difusión, socialización y apropiación por parte de la ciudadanía nariñense, igualmente, de una estrategia técnica y organizada de inmersión empresarial para fortalecer procesos de Gestión de la Innovación, buscando dinamizar la economía desde la generación de mayor conocimiento para que nuestros comerciantes, empresarios, empresarias y emprendedores puedan innovar en sus procesos, productos y servicios logrando de esta manera mejores niveles de competitividad reflejados en calidad y precios a nivel local, regional e internacional.

Enhorabuena aparece esta causa, originada, apoyada e impulsada por ciudadanos comprometidos con la región, comerciantes, empresarios y empresarias de todos los tamaños, emprendedores y representantes de distintos sectores gremiales.  Esta marca región no tiene dueños, le pertenece a aquellos nariñenses que anhelan ver un pueblo unido, que son orgullosos de su origen y su idiosincrasia, nariñenses quienes creen en la inteligencia y capacidad de sus paisanos. Esta marca región es de los nariñenses que están dispuestos a ponerse la camiseta por Nariño. Que esta marca región “En Nariño, primero lo nuestro” se consolide en el tiempo como una causa que nos identifique y unifique alrededor de un proceso de transformación cultural, depende en gran parte de nosotros mismos, de la articulación interinstitucional, de que empecemos a dar ejemplo en nuestros hogares que vale la pena apoyarnos entre nariñenses y, por supuesto, de creernos de verdad que lo mejor que tiene Nariño es su gente.

En Nariño, primero su gente. En Nariño, primero lo nuestro

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