Luego de finalizar los escrutinios y con base en la información oficial, Nariño ya tiene definido el nuevo mapa de representación en la Cámara. El departamento contará con dos curules del Pacto Histórico, una de Avancemos Nariño (Verde + AICO), una del Partido Conservador y una del Partido Liberal, en una composición que refleja la diversidad política del territorio, pero que también pone sobre la mesa una exigencia mayor: trabajar por los intereses de la región por encima de las disputas ideológicas, partidistas o personales.
El resultado deja al Pacto Histórico con dos voces en la Cámara, una representación significativa que, más allá del peso electoral, enfrenta un desafío central: defender los intereses de Nariño por encima de las agendas ideológicas nacionales. En un departamento golpeado por la pobreza, el rezago en infraestructura, la crisis de orden público y las históricas brechas rurales, la tarea de sus representantes no puede reducirse a replicar discursos de partido. El verdadero reto será traducir esa fuerza política en gestión concreta, recursos y respuestas reales para las comunidades.
En el caso de Avancemos Nariño (Verde + AICO), la expectativa también es alta. Su curul llega en medio de una coyuntura donde la ciudadanía espera independencia, criterio propio y capacidad de gestión. El reto para este sector será trabajar por el departamento más allá de la perspectiva del gobierno departamental o de cualquier lectura política de coyuntura. Nariño necesita una representación que piense en el conjunto del territorio, en sus subregiones, en sus sectores productivos y en sus urgencias sociales, sin limitarse a una visión de alineamiento burocrático o político.
Por su parte, el Partido Conservador aparece en este nuevo escenario con una representación que puede interpretarse como una oportunidad de renovación. En un momento en el que buena parte del electorado reclama nuevas formas de hacer política, la curul tiene el reto de darle un viraje a su papel histórico en la región, conectándose más con las demandas ciudadanas. La principal expectativa es que esa representación se traduzca en una búsqueda efectiva de más recursos para Nariño, especialmente en áreas sensibles como vías, seguridad, educación, salud y desarrollo rural.
El Partido Liberal, que logra el espacio en la Cámara, también queda ante una prueba política de fondo: pensar primero en los intereses de la región y no en los cálculos partidistas. En un departamento como Nariño, donde los problemas estructurales siguen acumulándose, la ciudadanía espera congresistas capaces de actuar con visión regional, construir consensos y defender causas comunes, incluso por encima de las fronteras partidarias. La representación liberal tendrá que demostrar que su presencia en el Congreso no será solo un ejercicio de supervivencia política, sino una verdadera apuesta por el territorio.
Más allá del reparto de curules, lo que deja este cierre de escrutinios es una pregunta de fondo: ¿estará la nueva bancada nariñense a la altura de las necesidades del departamento? Porque una cosa es ganar una elección y otra muy distinta asumir con responsabilidad la representación de una región que reclama inversión, presencia del Estado, respaldo al agro, atención a la crisis de seguridad y oportunidades para los jóvenes.
Nariño no necesita congresistas enfrascados en peleas ideológicas mientras el territorio sigue esperando soluciones. Necesita voceros capaces de unir, gestionar y defender al departamento en Bogotá. Ese será, en esencia, el gran examen de la nueva Cámara por Nariño: demostrar que la política sí puede ponerse al servicio de la región.
Finalmente, felicitamos a los cinco representantes a la Cámara elegidos por Nariño: Erick Velasco y Rosita Guevara, por el Pacto Histórico; Alejandra Abásolo, por Avancemos Nariño; Carlos Alberto Pantoja, por el Partido Conservador; y Julio Aníbal Álvarez, por el Partido Liberal. A todxs les deseamos éxitos en esta responsabilidad que hoy les entrega la democracia. Desde nuestro ejercicio periodístico haremos seguimiento a su desempeño, a sus posiciones en el Congreso y, sobre todo, a sus gestiones en favor del departamento, porque Nariño necesita resultados, compromiso y una representación que esté a la altura de sus desafíos.




