Pasto sin dolientes

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Fotografía: Diego Rodríguez

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 Da mucho pesar que las obras civiles del municipio de Pasto no tengan dolientes, ni entes de control que vigilen su ejecución. Es penoso ver cómo unos contratistas que asumieron la obra del intercambiador vial Agustín Agualongo se han burlado de los habitantes de la ciudad y de las propias autoridades. Es el colmo de la desfachatez. La ejecución de la obra debía durar un año, ya llevamás de dos años y no terminan. Se presupuestó para 14 mil millones y termina costando 22 mil millones. Por Dios, esto es el colmo. Nos creyeron imbéciles.  Me reservo el derecho de la duda ante la decencia de estos contratistas, ¿y con la complicidad de quién? Sabrá Dios y que lo investigue el señor Procurador, si de verdad le interesa salvaguardar los bienes públicos.

Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.

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