Pasto y Nariño se quedan sin fórmulas para generar empleo

La construcción de vivienda es el único factor que jalona la generación de empleo en Pasto y Nariño.

En la práctica, solo la vivienda y un poco el comercio jalonan la generación de nuevas plazas laborales.

 

Es indudable que el ritmo de la economía en Nariño se mueve con unos motores de baja capacidad, en el menor de los casos y obsoletos o caducos, en otros.

La carencia de una sólida infraestructura industrial y un comercio incipiente, golpeado por el contrabando y la informalidad, plantean más problemas que soluciones en la región. Resultado: las posibilidades de un crecimiento algo ordenado prácticamente se remite al sector de la construcción, y pare de contar.

Si bien los gremios y organizaciones empresariales asentadas en Pasto y Nariño no realizan seguimientos técnicos, como sondeos o encuestas, basados en indicadores nacionales y un poco en las relaciones operativas de las firmas constructoras, algunas organizaciones como Camacol, Cámara Colombiana de la Construcción y el Cenac, Centro de Estudios de la Construcción y el Desarrollo Urbano y Regional, aseguran que si no fuera por la edificación de unidades residenciales y el dinero oficial que se invierte en regiones como esta, la situación económica sería más compleja que lo que se vive ahora.

Es por esto que pese a la evidente recesión del sector privado, en los últimos años la economía nariñense ha crecido por encima del promedio nacional, logrando indicadores record en el Producto Interno Bruto, que hacia 2012 creció por encima del 7 por ciento, siendo uno de las más importantes en el país.

La gerente regional de Camacol, Alejandra Lozano Díaz del Castillo, menciona de manera reiterada que desde el año pasado este sector contribuyó el empleo de la región con la creación de 15 mil plazas nuevas, que contribuyeron a la edificación de más de mil unidades habitacionales.

En este contexto, es necesario señalar que gran parte de estas obras se debe a los proyectos de vivienda social que adelanta el gobierno de Juan Manuel Santos. De él se espera precisamente que mantenga a Nariño en esta de producción de vivienda en 2015, para garantizar que el desempleo no sufrirá un desplome que sería impactante para los indicadores locales.

La apuesta es casi total, pues no se conocen en el momento propuestas o alternativas de gran envergadura que lleven a pensar que va a cambiar el panorama del empleo en el suroccidente de Colombia. Hay por ahora una leve expectativa en lo que pueda pasar con la economía de Nariño, Putumayo, cauca, Huila y Caquetá una vez que se suscriba la paz tras los diálogos de la Habana , Cuba.

Algunos indicadores

De los estudios del Cenac se desprenden indicadores como los siguientes:
– El costo de la vivienda en Pasto es, comparativamente, un poco más alto que el promedio nacional. Sin embargo, no es un incremento muy significativo.
– Sin embargo, llama la atención que los precios de la vivienda en pasto han subido por encima del promedio nacional notablemente desde comienzos de 2013, cuando los registros señalaban que el valor era sensiblemente menor en la capital nariñense.
– En cambio, los costos de la construcción de vivienda son los más altos del país. En Pasto, es en donde más costoso resulta construir y no precisamente por el valor de los predios, como se podría suponer, sino por el de los insumos y materiales.
– Precisamente en este sentido también se puede recalcar que en la capital nariñense el valor de los predios crece mucho menos que en el resto del país.
– Otra que evidencian las estadísticas es el acceso al crédito para vivienda, pues mientras en el país se prestará en este año más de un billón de pesos, en Nariño se otorgan estos recursos por poco más de doce mil millones de pesos.
– En Pasto, dos de cada tres empleos son informales. Y lo que es peor, dentro de esa “formalidad” se comete todo tipo de irregularidades. Como el no pago de prestaciones o de seguridad social.
– A junio de este año, la cifra de habitantes en Pasto llegó a 434 mil, de los cuales unos 360 mil viven en la cabecera y el resto en las zonas rurales.

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