Reflexiones sobre la defensa penal.

Por: Guido Mauricio Ramos Torres.

Me excusarán muchos por lo que diré en este escrito.

No es miedo a la competencia, jamás; al contrario hemos dedicado, sin egoísmo, buena parte de la vida a formar profesionales desde la cátedra, en los largos años pasados (creo 15) en la coordinación
académica de la defensoría del pueblo, (tan dañada hoy, y desde buen tiempo, por la politiquería) y en la vida diaria, compartiendo y discutiendo experiencias y conceptos con amigos, colegas y hasta con «simples» conocidos; pero, no puede ser que hoy en día cualquier abogado sin conocimientos ni estudios suficientes se presente como «penalista» y sin más ni más se ofrezca y atienda asuntos de esta naturaleza con las consecuencias tan graves que puede acarrear no solo para el propio abogado (se conoce de muchas sanciones y demás!!!!) sino ESPECIALMENTE para los usuarios (defensoría) o clientes.

Decidí escribir esto luego de aguantarme las ganas por años!!! observando, escuchando y presenciando, asesorías e intervenciones que en verdad, generan vergüenza ajena, y más al estar acompañado en algunas audiencias por algunos colegas que ni siquiera, perdón, lo digo sin soberbia, fueron capaces de coadyuvar argumentos. No puede uno, por ej. sentirse feliz cuando se pide detención domiciliaria por condición cabeza de familia con el solo argumento de que no se prive al niño (hijo) de jugar pelota con su papá!! o indicando solamente que hay dependencia económica: o para oponerse a una medida de aseguramiento, solamente, se resalte lo buena persona que su cliente o usuario ha sido en el pasado; o que se pida en audiencia preparatoria declaraciones extraprocesales notariales como pruebas y no se llame al testigo a declarar y no estoy hablando de la prueba de referencia sino de un total desconocimiento del hoy inexistente principio de permanencia de la prueba (principio por el cual jamás se puede opinar que se debe regresar a ley 600, como alguien por ahí sugería, y por mucho más); o que no se maneje el interrogatorio cruzado de testigos y se permita al fiscal convertir en prueba en el llamado redirecto lo que no hizo en el directo (primera y segunda oportunidad para interrogar al testigo); o que no se tenga ni p.. idea de las incorporaciones probatorias o de sentar bases probatorias; y qué decir, de los inmensos errores sobre derecho penal general y así «muchas» cosas más, a las que solo en anónimo cuento en clases para que no se cometan los mismos horrores!!!

El tema entonces, no es desear que se dediquen a otras materias, áreas o carreras, es, sin lugar a dudas, que todos podemos, pero siendo responsables, éticos y cuidadosos, pues las consecuencias pueden ser irreparables; y el tema se resuelve fácil, es solo estudiar y prepararse, hoy tan fácil de hacer y conseguir, TODO EL CONOCIMIENTO ESTÁ A NUESTRO ALCANCE Y HOY DE MANERA MUY FÁCIL, ya no con las dificultades que teníamos hace más de dos décadas; además es recomendable estudiar bien el caso y si se quiere tener un buen amigo (a) o compañero (a), pero bueno!!! (a!!!) que ayude, o que mejor, un mentor.

De otro lado, pero relacionado con el tema cuidado con la competencia desleal; cuidado con el ofrecimiento de resultados; cuidado con hablar mal de determinado colega para asumir o quitar los casos: cuidado con ofrecer supuestas ayudas políticas para resolver los asuntos: cuidado con «pedir» dinero para supuestamente «compartir» con funcionarios ensuciando injustamente sus nombres (no digo que no hayan algunos casos reales); cuidado con copiar lo que algunos abogados faranduleros hacen, me refiero, entre otras cosas, a hacerse publicidad por sus casos o clientes, también sobreponer sus convicciones o simpatías políticas a sus clientes o usuarios o dejar ver que están al servicio de patrones o dirigentes políticos regionales o nacionales. De todo esto hemos visto, pero lo último mucho más frente algunos abogados que litigan, especialmente, en la capital Colombiana.

La problemática entonces, desde luego, no es solo de nuestra región, pues sí aquí llueve por otros lados no escampa, eso lo hemos podido observar a través de los medios de comunicación y desde luego por la experiencia y hoy mucho más, en esta pandemia, que por la virtualidad acentuada nos a permitido conectarnos con otras ciudades y con otros colegas!!!, pero en especial para mi región duele por cuanto no es justo que ese excelente criterio y reconocimiento que se tiene de los profesionales, no solo en esta profesión, se vea afectado por unos pocos. Por todo ello y porque resulta muy preocupante por los derechos de las personas que se ponen en juego, este llamado de atención.

Y es que, como si fuera poco, la mala asesoría, la equivocada o deficiente defensa invita y facilita el éxito de varias, también, equivocadas y deficientes investigaciones e intervenciones en muchos casos de la fiscalía, pues no está demás expresar que del lado de la acusación (fiscales y representantes judiciales de víctimas) también, desde luego, encontramos los mismos errores que si bien desde la defensa «legítimamente» (para quien entiende el derecho penal) se capitalizan; desde un concepto o mirada objetiva contribuyen a esa gran impunidad nacional y perjudican los derechos de las víctimas.

En fin hay que recuperar o mejor luchar por el mejoramiento de nuestras profesión, pues me imagino que lo mismo se dará en otras áreas del derecho y eso no solamente es responsabilidad, obligación o deber de las Universidades en el pregrado o posgrados (claro muchas han bajado el nivel educativo por bajar costos) pues la universidad solo se encarga de quitarnos la impericia, el resto es deber nuestro, de cada uno durante toda la vida; no en vano se dice que si se deja de estudiar y actualizarse cada día se deja de ser, para nuestro caso, abogado.

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