Tumaco vive el verdadero significado de la resiliencia

Resiliencia es quizá la mejor palabra que describe a la población de Tumaco. Delineado por las aguas del mar Pacífico, este municipio nariñense ha sido escenario, durante los últimos 30 años, de disputas y presencia de casi todos los actores de la guerra: Farc, Eln, autodefensas y bandas criminales de todo orden. A abril 2020 se habían contabilizado 118.009 víctimas del conflicto armado.

Esa capacidad que muchas personas tumaqueñas llevan en la sangre para superar las situaciones difíciles se ha fortalecido con el acompañamiento del programa Liderando por la Paz.

Así lo reconoce María Victoria Ortiz, una afrocolombiana resiliente –como se describe– que no pasa inadvertida: se ríe duro y habla con fuerza, mientras irradia con todo el cuerpo una potente energía. Para ella, el programa Liderando por la Paz es la familia que impulsó el liderazgo con el que nació, pero que expresaba con timidez. “Los talleres y capacitaciones me empoderaron. He aprendido mucho de liderazgo, de derechos de la niñez, de entornos protectores”. Vicky, como la conocen, es una de las denominadas por el programa Liderando por la Paz como Figura clave, por la capacidad que tiene para aprender, replicar y ayudar.

Precisamente, gracias a los llamados ‘primeros auxilios emocionales’, en los que se entrenó, ayudó a una vecina violentada por su esposo durante mucho tiempo, que, luego del apoyo, logró separarse. Vicky y varias de sus compañeras aplicaron lo aprendido bajo el lema ‘Yo me cuido, yo te cuido’, que significa también autoprotegerse antes de actuar. Así que no intervinieron durante la agresión para evitar una confrontación con el esposo. “La buscamos, la escuchamos y la orientamos sobre los pasos que podía dar para liberarse y a qué instituciones acudir, con lo que pudo soltarse de ese macho posesivo”, dice Vicky.

Orgullosa de haber ayudado a esta mujer, que ahora participa en las actividades de su territorio, recalca que a través de encuentros comunales se busca replicar lo aprendido. “Hacemos bingos, ‘golombiaos’ mixtos (partidos de fútbol), brigadas de limpieza, pintamos carteleras, buscamos refrigerios, en fin, nos las ingeniamos para hablar de igualdad de género, autoprotección, contar sobre rutas institucionales de ayuda y todo lo que nos han enseñado”.

Vicky, lideresa, madre de dos adolescentes y esposa, está dispuesta a seguir trabajando por su territorio, a pesar de los muchos problemas existentes en Tumaco. Quiere continuar estudiando, liderando procesos sociales, especialmente en defensa de las niñas y los niños, y ejerciendo labores relacionadas con la salud, como inyectar, tomar la tensión, hacer curaciones, que ha desarrollado desde hace varios años.

Sueña con organizar más ollas comunitarias en esas mismas calles donde vieron caer guerrilleros y soldados, cuando era un riesgo salir de sus casas después de las 6 de la tarde. Aunque siente que con el Acuerdo de Paz ha bajado la tensión y reconoce los retos existentes en términos de seguridad: “Ellos siguen por ahí (los grupos armados), pero ahora uno tiene más libertad. Si aparecen cuando hacemos nuestras actividades, les explicamos quiénes somos y qué hacemos. Luego se van”.

Orgullosa de su tierra, sonriente y alegre, tiene la esperanza de que ahora que su comunidad es más visible, todo lo hecho por Liderando por la Paz y con el apoyo de la Unidad de Víctimas dará frutos. Así lo han hecho siempre ante tantas fatalidades que por culpa de la violencia han tenido que vivir. Eso es resiliencia.

Referencia: El Tiempo

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