Y se llegaron las regionales…

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Por: Camilo Enríquez

Este 29 de octubre las y los colombianos en todo el país tendrán el derecho, y ojalá se cumpla también el deber, de elegir a las y los líderes que estarán a cargo de tomar las decisiones más importantes para todos en el corto y medio plazo.

Como ya es costumbre, hay un gran número de candidatos y candidatas para escoger, más hombres que mujeres, de todos los más de 30 partidos y grupos de ciudadanos que avalan las candidaturas. Sin duda es una gran oportunidad para definir el rumbo que la ciudadanía le quiera dar a las regiones, por lo cual es muy importante tener claridad del panorama y votar por propuestas reales, por personas con experiencia, preparación adecuada y un pasado transparente que asegure un futuro prospero para el país.

Así, desde mi rol ciudadano quiero compartir las candidaturas a Alcaldías y Gobernación en algunas regiones del país que pienso, en el contexto actual de Colombia, son las más adecuadas para gobernar.

Bogotá:

Nuestra democracia es fuerte y por lo tanto es importante mantener equilibrios en el poder. De la misma forma es clave continuar con las obras que, al fin, después de décadas avanzan y que ya se han venido pagando del bolsillo de todos. Bogotá tiene excelentes candidaturas. Jorge Enrique Robledo, sin duda, ha dado ejemplo de servicio púbico con vocación, transparencia y disciplina, y tiene el mejor programa de gobierno. Juan Daniel Oviedo, un técnico y trabajador incansable que hizo una gran labor en el DANE, dejando la entidad por la puerta grande, como pocos. Carlos Fernando Galán, conocedor de Bogotá, experimentado en la administración pública y que, con firmeza, ha dicho que avanza con lo bueno (en especial el Metro) y cambia lo malo (con especial foco en seguridad). Tres opciones, algunas de ellas que muy bien podrían pasar a segunda vuelta o incluso ganar en primera, y que detendrían un sector político que por interés particular desea atajar los avances que anhela y necesita la ciudad.

Cali:

Una ciudad que agrupa poblaciones desplazadas por la violencia, la falta de oportunidades y el olvido del Estado de departamentos vecinos. Hoy vive con problemas de seguridad iguales o peores  a los de Bogotá, y siente desesperanza y rabia por los gobiernos que han engañado la ciudad. Hace unas semanas, en un gran gesto de humildad y sentido de pertenencia por la ciudad, Diana Rojas y Alejandro Eder lograron llegar a un acuerdo para unirse y hoy ser una alternativa clara para ganar la Alcaldía de la ciudad. Una decisión que faltó tomar en varias regiones para evitar la división de votos y dejarle el camino fácil a los de siempre. Con esta unión, Alejandro Eder, un ciudadano dedicado, amante de Cali y que ha demostrado vocación de servicio, sin duda es la mejor opción para revivir a la Cali ejemplar de antaño.

Medellín:

La que un día fue la más educada, hoy por efectos de la improvisación, falta de preparación de sus mandatarios, egos e intereses individuales, especialmente durante los últimos 4 años, dejo de serlo. Ciudad de arranque, liderazgo global, empuje y orgullo para el país, hoy refleja de manera clara la polarización política que vive Colombia. Medellín está entre dos opciones que representan los extremos y pone a algunos a tomar una decisión muy difícil, algo así como las decisiones de las presidenciales del 2018 o del 2022. Sin embargo, tan deficiente fue el mandato de su Acalde electo en 2019, que éste hasta ya renunció y puso a su cuñado de candidato, el competidor más fácil para cualquiera. En Medellín, después de esta pésima administración, el ex candidato a la presidencia de Colombia, Federico Gutiérrez, quien no es tampoco la mejor opción, ya es Alcalde.

Pasto y Nariño:

Las candidaturas en Pasto y Nariño generalmente se caracterizan por estar representadas por personas que llevan años en el ejercicio político, con resultados deficientes, que son parte de un clan político y cuyo fin último es mantener el poder y no servir a la ciudanía. Esta vez no es la excepción.

Ante el panorama actual de la ciudad de Pasto, hace unos días escribí el texto La Pastoancho: más allá de Toro y Chenas, en el cual planteaba, siguiendo el buen ejemplo de Cali, la posible unión entre Mario Viteri y Nilsa Villota para lograr una tercería que pudiera competir con las candidaturas eternas y de maquinarias. A la fecha, no se logró un acuerdo, ni se logrará. De todas formas, queda en manos de la ciudadanía elegir su futuro y aún este domingo en las urnas lo pueden hacer. Por lo tanto transcribo mi opinión frente a la y el candidato: “Nilsa Villota y Mario Viteri. Son dos figuras jóvenes, renovadas, con la experiencia y sobre todo con la vocación necesaria para liderar la ciudad de Pasto”.

En relación con el departamento hoy puntean dos opciones, que hay que dejarlo muy claro, apoyaron al actual presidente Gustavo Petro para llegar a la Casa de Nariño, Berner Zambrano y Luis Alfonso Escobar. Los dos, para bien o para mal, cargan la sombra de Petro. Con eso de entrada, desmitificamos la idea que uno es el de Petro y el otro no. Ahora bien, por un lado tenemos nuevamente una candidatura que lleva décadas ocupando cargos de elección popular, con muchas oportunidades para mostrar resultados que nunca se vieron y que se ha ido acomodando de gobierno en gobierno para no perder sus beneficios burocráticos. Este candidato hoy quiere seguir atornillado y dice que esta vez si va de frente. Por el otro lado tenemos a un académico del pacífico nariñense, relativamente nuevo en política, cercano a la vicepresidenta Francia Márquez y que logró el empujón de Petro para ser el candidato del Pacto en Nariño.

Entre ambas campañas hoy se acusan de estar involucrados en casos de corrupción y de tener investigaciones. Lo irónico es que algunos de esos temas se desarrollan en torno al actual Gobernador Jhon Rojas, en lo que los candidatos también coinciden. En ese difícil escenario, mismo de las presidenciales del 2018 o 2022, y ante el sin número de oportunidades y malos resultados, Luis Alfonso Escobar sería la opción que esta vez debería tener su primera oportunidad de gobernar, representado también al tan afectado y olvidado pacífico nariñense. De llegar a ganar, se espera NO sea parte del gran comité de aplausos que el Presidente tiene en Nariño, porque la deuda histórica y de campaña con el pueblo nariñense, que en 2022 confío sin dudarlo en él, es INMENSA. Debe exigir compromiso y cumplimiento del gobierno nacional que hasta hoy sigue incumpliendo. La no inclusión de la doble calzada Pasto –  Popayán en los proyectos de inversión del presupuesto 2024, es solo un ejemplo.

Nuestra Colombia necesita liderazgos con vocación de servicio a los que les corra por las venas la pasión por el sector público. No necesitamos más personas que busquen mejorar su condición económica y social a costa de los impuestos que todos pagamos. Miremos bien la foto antes de votar, quienes rodean a las y los candidatos, sus partidos y avales, y su pasado.

Que este 29 de octubre sea lo mejor para nuestro país, porque así lo necesitamos.

BONUS

En Cartagena: Judith Pinedo, ‘María Mulata’, sin duda debe llegar a la Alcaldía.

En Barraquilla: No debería ganar Alejandro Char, pero la ciudadanía tiene el reto de, en el futuro, lograr ese cambio.

En Pereira: Martha Alzate es la opción para recuperar a la ciudad de las maquinarias tradicionales.

En Risaralda: El médico Javier Marulanda es una opción alejada de la política tradicional.

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