Analizan incidencia cultural de paisajes agroproductivos

Fotografía: Universidad Nacional

A través de un modelo de estudio, diseñado por la Cátedra Unesco en la Universidad Nacional Sede Manizales, se analizan y comparan paisajes agroproductivos alrededor del mundo.

Apoyado en diferentes componentes sociales, ecológicos y productivos, el profesor Fabio Rincón, invitado de la Cátedra, analiza  la diversidad de paisajes agroproductivos existentes en países como México o España y su incidencia en la cultura. 

“Esta es una mirada más internacional sobre los paisajes agroproductivos y su componente principal, analizado desde singularidades de producción como el clima, asoleasión o sustratos materiales, incluso los que no están necesariamente patrimonializados como el paisaje cafetero”, explica Rincón. 

Un segundo componente del estudio trata las diferentes formas de trabajar el producto, desde su cultivo hasta el impacto cultural en quienes lo preparan. 

Allí juegan papeles protagónicos todas aquellas organizaciones sociales de trabajadores, cultivadores y recolectores de los respectivos productos de cada país, además su capacidad de trabajo y resistencia a la entrada de grandes multinacionales. 

En el caso de México, el paisaje agroproductivo se compone especialmente de agave, planta de la cual se extrae el mezcal o tequila, famoso licor mexicano y uno de los principales productos económicos de estados como Jalisco, Tamaulipas, Guanajuato y Michoacán, entre otros. 

“En México, las fincas que producen el agave son las que gestionan las principales directrices del manejo de esos paisajes agro productivos, así como los cultivadores de las terrazas de arroces en Filipinas”, añade. 

Por su parte, en España se analizan los paisajes del cultivo de uva y olivo, de cuyo procesamiento se obtienen vino y aceite de oliva, respectivamente, además de una gran diversidad de productos alimenticios derivados como las aceitunas. 

En cuanto a la producción de vino mundial, según datos de ICEX (España Exportación e Inversiones) en  2013 España fue primera en el ranking por superficie plantada y producción, superando a Italia y Francia. 

Para ese mismo año, aumentó un 6.5 % su exportación, equivalentes a 2.028 millones de euros que suponen 161 millones más que los facturados en 2012, posicionándose como segundo mayor exportador mundial en términos de volumen.

Castilla-La Mancha sigue siendo la principal región productora con el 62,2 % de la producción total española. 

Aportes entre paisajes 

A pesar de que cada producto pertenece a un tipo distinto de especie y necesidad alimentaria, el estudio encuentra semejanzas en cuanto a su caracterización como objeto de sensibilidad.

“Concretamente son los sentidos los que nos dan diferentes denominaciones a la hora de comercializar. Exactamente lo que ocurre con los tipos de café, también encontramos orígenes de vino, plantaciones de olivos y tequila”, dice Rincón. 

Según el profesor, independientemente del país, se identifica la tecnificación mundial de estos cultivos, donde se pasa de siembras pequeñas a grandes plantaciones, expulsando los campesinos e ingresando maquinaria y tecnología al campo. 

En el caso de la uva, regiones españolas que han sido visitadas por Rincón como el Priorato y la Rioja, se encuentran una amplia variedad de campesinos con pequeñas extensiones, pero los grandes productores de vino son los que tienen mayor parte de la extensión. “Se trata de fenómenos que se pueden visualizar tanto en lo local, como en lo internacional”, puntualiza. 

Colombia no ha sido la excepción. Como lo indica la investigación de la Cátedra, los grandes agricultores, que son reducidos en número, hacen más del 80 % de producción de café, contra una mayoría de campesinos con pequeñas parcelas, cuya producción es menor. 

Como también ocurre en México y España, en ocasiones estas parcelas son heredadas de padres a hijos, lo que reduce su extensión, las cuales, principalmente, son las que se venden a los grandes productores. 

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