Calle 16: se agotó la paciencia.

Fotografía: José Luis Guerra

Por: José Luis Guerra

Exsecretario de Gobierno de Pasto

 

Lo que inicia mal, termina mal.

Mirando retrospectivamente la historia de la intervención de la calle 16 entre carreras 21ª y 26, antes y hoy, se me ocurre el siguiente balance: El compromiso de la administración municipal, era iniciar estas obras en Enero, pero iniciaron a finales de Abril.

Empopasto entregó el primer tramo de la calle 16 entre carreras 22 y 23 a Avante para que inicie la pavimentación. Avante no pudo iniciar los trabajos porque no tenían listos los diseños. Primera alerta. Empopasto y Avante no trabajaban coordinadamente.

 

Para rematar, ayer, los comerciantes de este sector, notaron que no había obreros trabajando. Incluso,  algunos comerciantes en un justo reclamo exigieron que se  agilice las obras sin obtener respuesta.

 

Así, ante el pobre resultado, los comerciantes optaron por hacer valer sus derechos de otra forma. Derecho al trabajo en condiciones dignas y justas, Derecho a la libre circulación. Tal actitud surgió de una nueva formación ciudadana que exige a la Administración Municipal que sus actuaciones sean compatibles con los valores que la comunidad persigue, y que puedan ser objeto de control por parte del pueblo.

 

Es una nueva ciudadanía que no quiere convivir con la ineficiencia e indolencia administrativa. Este es un indicio de una transformación social que está generando un perfil de ciudadanos que han tenido como bandera la lucha contra la corrupción y la desidia.

 

Para terminar, quiero expresar,  que estos problemas los están soportando otros comerciantes de la ciudad, que se refleja en una profunda crisis social y económica. Los medios locales han registrado en más de una oportunidad el drama de muchas personas que dependen económicamente de los ingresos exclusivamente del comercio.

 

Nadie sabe cuánto le cuesta a Pasto la desidia administrativa. Y éste es un asunto que nos concierne a todos, y que no se puede pedir tolerancia social. Queremos que las obras en Pasto se ejecuten “cara a cara” con la comunidad, con sus  necesidades  y anhelos, con sus derechos y deberes, para que no siga siendo manipulada al antojo de los gobernantes de turno.

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