José Darío Portillo Miño: el médico investigador nariñense detrás del programa de prevención de cáncer gástrico más grande de América Latina

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José Darío Portillo Miño es orgullosamente pastuso y nariñense, pues nació en Pasto y creció en el municipio de La Llanada, dado que su familia materna es pastusa, mientras que su familia paterna es de La Llanada. Su formación académica inicia como médico en la Fundación Universitaria San Martín, sede Pasto; actualmente es estudiante de la maestría en epidemiología de la Pontificia Universidad Javeriana e investigador Junior de Minciencias en la última convocatoria del año 2025, con más de 30 artículos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales indexados en Scopus (una de las bases de datos bibliográficas más grandes y reconocidas del mundo). Además, es el único nariñense miembro del Grupo Latinoamericano para el estudio de Helicobacter pylori, microbiota y cáncer gástrico; también es miembro del Grupo Colombiano de Investigación en Helicobacter pylori y de la Red Nacional de Investigación en Cáncer del Instituto Nacional de Cancerología. Incluye en su rol como coinvestigador internacional la participación en proyectos FONDECYT de Chile (en colaboración con el Dr. Arnoldo Riquelme, Investigador Principal de la Pontificia Universidad Católica de Chile) y, actualmente, como colaborador del Consenso Maastricht VII/Florence: el consenso mundial para el manejo de Helicobacter pylori, considerado uno de los de mayor impacto global por las recomendaciones que ofrece en esta materia.

Recientemente, el proyecto HOPE fue publicado en la revista Helicobacter, considerada una de las más prestigiosas e influyentes de la gastroenterología mundial, en un número especial dedicado a todas las iniciativas y esfuerzos globales para prevenir el cáncer gástrico, que reunió estrategias poblacionales de Europa, Corea, Japón y Nueva Zelanda. Su trabajo en el proyecto HOPE se destaca como miembro del grupo de trabajo del Dr. Arnoldo Riquelme (investigador principal y referente latinoamericano y mundial en la investigación de H. pylori y cáncer gástrico), en conjunto con más de 35 investigadores de América Latina y destacados referentes a nivel mundial como asesores internacionales, entre ellos: Shailja Shah (Universidad de California San Diego, EE.UU), Constanza Camargo (División de Epidemiología y Genética del Cáncer, Instituto Nacional de Cáncer, EE.UU), Manuel Espinoza (Universidad de Hong Kong), Douglas Morgan (Universidad de Alabama, EE.UU) y Jin Young Park (Agencia Internacional de Investigación en Cáncer – Organización Mundial de la Salud (IARC – OMS).  Adicionalmente, cuenta con el apoyo de la Organización Panamericana de Gastroenterología (OPGE), del Centro para la Prevención y Control del Cáncer (CECAN) de Chile, de Gebrax de Chile y de Biohit de Finlandia.  Dado el impacto del proyecto HOPE en la esfera mundial sobre la prevención del cáncer gástrico, pues combina prevención primaria y secundaria, fue seleccionado para ser la portada de esa edición especial de la revista (https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/hel.70127).

¿En qué consiste el proyecto HOPE?

El proyecto HOPE (Esperanza, en español) es un programa poblacional para la prevención del cáncer gástrico en América Latina, una iniciativa y un esfuerzo global que reúne a centros hospitalarios de alto nivel de 9 países de Latinoamérica como México, Guatemala, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina.  El proyecto es el primer piloto de un programa de prevención primaria y secundaria del cáncer gástrico en el continente. Su importancia radica en que a pesar de que el cáncer gástrico es una de las principales causas relacionadas de cáncer en el mundo y América Latina. Particularmente, en Colombia es la principal causa de muerte en hombres y Nariño, es reconocido por poseer una de las incidencias más altas (100/150 individuos por cada 100.000 personas) y una alta mortalidad dado que se diagnóstica en etapas avanzadas, y no existe un programa de tamización para la prevención de cáncer gástrico.

En ese contexto, este proyecto HOPE es un estudio pionero que busca implementar un programa organizado para prevenir el cáncer gástrico, a través de dos estrategias: la primera consiste en realizar la prueba de aliento para detectar H. pylori, con el fin de tratar al individuo si, siendo asintomático, la prueba sale positiva (entre los 30 y 39 años), según las recomendaciones del Grupo de trabajo de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer de la organización Mundial de la Salud (IARC/OMS) del año 2026. Cabe mencionar que H. pylori es una bacteria reconocida como el principal factor de riesgo para el desarrollo del cáncer gástrico a nivel mundial. La segunda estrategia se define como prevención secundaria en personas de 40 a 75 años, a quienes se les realiza una muestra de sangre para determinar unos biomarcadores no invasivos que detectan si la mucosa del estómago tiene algún daño y con otras variables sociodemográficas y biológicas, se desarrolló un algoritmo predictivo en Chile, que permite identificar a las personas que necesitan con mayor urgencia la toma de una endoscopia para diagnosticar de forma oportuna si tiene una condición previa al cáncer y poder prevenirlo, o el cáncer gástrico pero en etapas iniciales ya que tiene una mejor expectativa de vida.  Es decir, funciona como un triage o semáforo para clasificar el acceso a una endoscopia en prioridad alta, media o baja, dado que la endoscopia es el único método diagnóstico para tomar muestras del estómago (fragmentos de tejido que se llevan al microscopio y se observan por un patólogo) y diagnosticar el cáncer gástrico. Este estudio pretende validar y adaptar las iniciativas de Chile a cada contexto local de los países que tienen áreas de alto riesgo como Nariño, puesto que ya ha demostrado obtener buenos resultados en el diagnóstico oportuno y en la reducción de la incidencia y la mortalidad de esta letal enfermedad.

¿Por qué es relevante la investigación de alto impacto para la región? 

Este estudio es la muestra de que en Nariño sí es posible realizar investigación de alto impacto global, no simplemente adaptar el conocimiento generado en otras latitudes, como Estados Unidos, Asia o Europa, y aplicar sus guías para atender a nuestra población, sino que, a partir del planteamiento y la ejecución de iniciativas colaborativas internacionales, se pueden lograr resultados favorables que mejoren su bienestar desde un contexto local como el nuestro, eso nos permite acelerar la aplicación del conocimiento. Además, posiciona a Nariño a la vanguardia de la nueva tecnología y estrategias médicas, que conecten a nuestra región con redes de conocimiento y la comunidad internacional para encontrar soluciones innovadoras y disruptivas que aceleren la transformación social y aporten al crecimiento de la región. De ese modo, Nariño puede acercarse en esta materia a otros departamentos de Colombia, que realizan investigación como Antioquia, Valle o Cundinamarca, y proyectarse como una región que también fomenta e impulsa la investigación en ciencia en general, pero particularmente en ciencias de la salud.

El proyecto aún se encuentra en desarrollo, pero es una iniciativa prometedora que intenta prevenir el cáncer gástrico y mejorar el bienestar de los nariñenses.  Además, es una buena oportunidad para fomentar el apoyo local mediante la financiación de recursos para formular y sostener este tipo de propuestas con impacto en la salud pública de nuestra comunidad y para estimular a los estudiantes de medicina de las distintas universidades de nuestra ciudad a contribuir a la ciencia local.

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