¿Por qué sube el precio de la gasolina?

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Por: Aníbal Arévalo Rosero

Abordar el tema del incremento progresivo de los combustibles tiene tanto de ancho como de largo. En primer término, tenemos que decir que para que los combustibles estén disponibles en la estación de servicio se requiere entender que hay un proceso en el cual se incluye la producción, el transporte, el almacenamiento y la venta. En cada uno de estos eslabones, el consumidor final tiene que asumir unos costos que se ven reflejados en el costo del galón de combustible.

A esto hay que sumarle que se debe pagar impuestos, pero, también se debe considerar que la gasolina que consumimos en Colombia es subsidiada. Por lo tanto, de no tener subsidio, la gasolina corriente estaría por encima de $18.000 el galón. El consumo mensual de gasolina corriente en Colombia es un poco más de 200 millones de galones, y Ecopetrol, con sus dos refinerías (en Cartagena y Barrancabermeja), produce aproximadamente 165 millones de galones al mes. Por lo tanto, más del 20 porciento de la gasolina corriente es importada.

Si los precios internacionales de la gasolina disminuyen, entonces la brecha entre lo que pagamos los colombianos y el precio internacional se reduciría, lo cual es cubierto por el Fondo de Estabilización de Precios de combustibles (Fepc).

El Fondo de Estabilización de Precios de Combustible fue creado en el año 2007 con el propósito de mantener más estables los precios, teniendo en cuneta que a nivel internacional los combustibles tienen sus variaciones. La diferencia entre el valor real que pagamos los colombianos y los precios internacionales es asumido por el gobierno a través de este fondo. Es por ello que se había establecido el incremento constante: mes a mes con bajos valores para que no afecte la canasta familiar.

Sin embargo, el expresidente Duque dejó de aplicar esta política de combustibles ante la baja popularidad que terminó su mandato por el estallido social y su mal gobierno; lo que hizo que el déficit del Fondo creciera hasta la altura de $36 billones, dejando ese ‘chicharrón’ para el nuevo mandatario.

Por lo tanto, el presidente Petro está en la obligación de ejecutar un incremento bajo pero constante, de tal manera que no se vean afectados los precios de los alimentos. El último incremento, para el mes de septiembre, fue de $400, dando un promedio nacional de $13.564 el galón de gasolina corriente. Con ello se busca bajar el déficit que dejó el gobierno de Duque. Según nos enteramos, se han recogido $4 billones, y se aspira que hasta final de año el déficit sea de $26 billones.

Pero también en el combustible se ve reflejado el efecto que causa la guerra entre Ucrania y Rusia; teniendo en cuenta que Rusia es uno de los mayores productores de crudo en el mundo, los países de la Otan les han cerrado los pasos a las exportaciones. El efecto directo es el encarecimiento del combustible en los precios al consumidor. En la Unión Europea, en los viajes aéreos se paga una tasa de combustible por razones de este conflicto bélico.

Se debe tener claro que el incremento es únicamente para la gasolina corriente y la extra. Es decir, el precio del Diesel no se verá afectado hasta el fin de año, porque de subir constantemente su precio, causa un efecto que haría que se dispare el precio de los alimentos, causando una gran inflación. El Diesel es utilizado en camiones, buses y algunos vehículos pequeños, en su gran mayoría destinados al transporte de carga y de pasajeros.

Por su parte, los taxistas han realizado protestas, manifestando su inconformidad por el alto costo del combustible. El gobierno les ofreció unas garantías consistentes en unos bonos para tanquear, que se registra a través del Runt, y de esta manera amortiguar el impacto.

Para los motociclistas aún no se ha establecido ninguna medida, teniendo en cuenta que la moto es un medio de transporte familiar, y, para muchos, es su medio de sustento, como es el caso de los domiciliarios. Pero una medida que estableció el gobierno a partir del presente año fue rebajar el Soat en el 50 por ciento, que les ayuda a los motociclistas. En fin, de cuentas, el consumo de combustible en las motos es mucho menor con un gran beneficio de ahorro.

Quienes vamos a pagar el precio más alto somos los propietarios de camionetas y automóviles particulares, porque estos vehículos se mueven con gasolina corriente o extra.

En últimas, a todos los colombianos nos corresponde contribuir a ahorrar combustible, desplazándonos a pie o en bicicleta o con el uso del transporte público. Si todos colaboramos con el ahorro de combustible, las importaciones serían menores y el déficit se acabaría más pronto.

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