De planta sagrada a planta satánica: la hoja de coca, la planta sagrada de los Incas.

Por Nina Portacio.

El término Coca viene del vocablo Aimara “Coca”, el árbol por excelencia de los Incas. Es una planta sagrada que era usada por la Realeza de los Incas: La Coca Real. Hasta que en la convención de Viena en 1988, se estableció la penalización Internacional de la Coca, debido al incremento del consumo en los países desarrollados. Pero antes de esta penalización, los Incas usaban la Coca por sus propiedades naturales. De hecho, en el Templo de Coricancha debían entrar masticando un “bolum pitchum”, por el poder místico y energético, conocido hasta entonces, en esta planta (1).

En la región Andina, en la actualidad, la planta de Coca es definida como una planta bendita por sus virtudes y su biodiversidad, con catorce alcaloides; de los cuales sólo uno es la Cocaína. Y por este alcaloide extraído que corresponde al 1% del peso seco de toda la hoja; conocido como el Ester Metílico de Benzoilegnonína, la planta ha sido satanizada a nivel global. No obstante, los otros trece alcaloides tienen propiedades nutricionales y curativas, e incluso, la misma Cocaína ha sido usada como anestésico.

En una descripción gráfica publicada en la sección de tecnología en el periódico El Comercio del Perú (2) y también en información reportada por El Molino Verde (3), los alcaloides de la Coca y sus propiedades son:
1. Ecgonina: anastésico y analgésico. Metabolisa: grasas, glúcidos y carbohidratos.
2. Pectina: regula la producción de meninaina en la piel.
3. Reserpina: ayuda a regular la híper e hipotensión. Y favorece la formación de células óseas.
4. Papaina: acelera la digestión.
5. Higrina: genera oxígeno.
6. Globulina: evita el soroche o “mal de altura”
7. Pirídina: ayuda a la irrigación de la hipófisis y glándulas.
8. Quinolina: trabaja en conjunto con el fósforo y calcio.
9. Atropina o escalopina: anestésico.
10. Benzoina: contribuye al tratamiento contra gastritis y úlceras.
11. Inulina: mejora el funcionamiento del hígado y aumenta las células sanguíneas.
12. Conina: es un analgésico dermatológico
13. Cocamina: analgésico
14. Cocaína: Ester Metílico de Benzoilegnonina. Concentrado o sintetizado se convierte en un estimulante adictivo.

La Coca es, en general, un antidepresivo que regula la inhibición de Dopamina. La Dopamina es un neutotrasmisor que se vuelve carente en Párkinson y excesivo en Esquizofrenia; la hoja de Coca con sus catorce alcaloides controla esta Dopamina. La infusión de Coca además tiene propiedades antidiabéticas y es anorexigénica. Ayuda a regular los niveles de glucosa (1). Entre otras propiedades es un calmante del dolor articular. Según Sacha Barrio, médico naturista, 100 gramos de hoja de Coca contienen 2.097 miligramos de Calcio, por lo que tiene un efecto relajante sobre la contracción muscular (1). Patricia Vera, nutricionista, afirma que la clorofila de la Coca ayuda a disminuir las enfermedades periodontales causadas por infección bacteriana (1). En 2017, los investigadores Trigo-Pérez K, Suárez- Cunza S., evaluaron el efecto del consumo de hoja de Coca pulverizada en marcadores de recambio óseo en mujeres menopáusicas y encontraron resultados favorables (4). Por otro lado, la harina de Coca tiene alta concentración de fibra y alcaloides (5), y sirve para preparar jugos, yogurth, sopas, guisos, al igual que galletas y pasteles. Esta planta ha sido usada por su elixir en la industria de vinos y su extracto en algunas bebidas como la CocaCola, de ahí el origen de su nombre (1).

En Colombia, un territorio fértil y con condiciones apropiadas para el cultivo de Coca, esta planta ha sido estigmatizada, porque se promueve que su consumo es letal. Pero en realidad es el procesamiento químico artesanal, que han implementado grupos al margen de la ley, en laboratorios improvisados, con el fin de extraer uno de los catorce alcaloides que tiene la planta, para obtener la cocaína, lo que ha difamado la hoja. Este proceso específico es lo que ha hecho que la hoja de Coca se considere una droga y de paso, ha anulado por completo toda su biodiversidad y el poder curativo, que era conocido y dominado por los Incas. Con el paso del tiempo y la mezcla de culturas, costumbres y visiones, la Coca pasó de ser una planta sagrada a una planta satánica. Bienvenidos al siglo XXI: ¡La involución del conocimiento botánico!

Un siglo donde la corrupción y ambición por el poder y el dinero han sido igual de frecuentes que la exportación -a destinos diversos- de Cristos tallados en madera o de cualquier fruta u objetos (zapatos, cosméticos, guitarras e instrumentos variados, maletas, mochilas, etc) rellenos de cocaína con las técnicas y tecnologías más sofisticadas. El mismo siglo donde no se ha promovido el estudio o gestionado la exportación de la hoja de Coca; aunque en otros lugares andinos del planeta, esta misma planta se evalúe y se venda como té, como extracto o como pomada por todo el potencial curativo que conlleva la planta ancestral. Y es posible que el cultivo o exportación de esta planta exótica no se haya legalizado en Colombia; porque se perfila en forma sistémica que el origen de todo el narcotráfico y el consumo -como droga- y sus efectos nocivos es culpa de la mata de Coca, que prolifera sin ninguna prevención en el territorio Colombiano, cuando en realidad son muchos los grupos sin control, interesados en su nefasto y contaminante procesamiento químico buscando extraer el Ester Metílico de Benzoilegnonina, que no es otro que la Cocaína. Para sacarla por rutas ilegales conocidas, obteniendo rentabilidad en dólares. Ese es el problema real. Pero en este infierno tropical están acabando con la planta sagrada como si los cultivos de Coca fueran “los culpables del mal”. No obstante, la planta ajena a ese prejuicio radical, vuelve y crece, porque su naturaleza entiende que tiene derecho a usar un pedazo de tierra, para expresar la filogenética que le fue asignada en el reino vegetal y poder sanar; entre otros, dolores articulares, gingivitis, desinflamar las venas varices, controlar la Dopamina y tranquilizar los nervios o servir de relajante muscular de forma natural.

Intuyo que como todo círculo se cierra; es muy posible, que así como retornamos a las bolsas de tela o a los canastos que usaban las abuelas para ir al mercado cuando no existía el plástico; en un futuro no muy lejano, volvamos a respetar la tierra y todos sus productos sagrados; los cultivemos en el huerto o en los balcones de la casa, llevemos un bolum pitchum en la boca para generar una energía mística o estemos estudiando en forma desaforada e imperiosa los poderes curativos de la Coca para salvarnos en la próxima pandemia. No obstante, anhelo que ese momento, no sea muy tarde para la raza humana, el planeta y su biodiversidad, por el desastre ambiental ya ocasionado. Sueño con que la conciencia suprema e iluminación humana colectiva llegue antes de nuestra autodestrucción como especie, para no seguir creyendo en la falacia de que si arrancamos la mata de Coca de raíz y fumigamos con glifosato las plantaciones o sembramos Malanga en su remplazo, se acabará el problema.

Bibliografía:
1. Green Garden Nutrición.
2. El Comercio, Peru.
3. El Molino verde.
4. Trigo-Pérez K, Suárez- Cunza S., Evaluation of the effect of coca lief powder consumption on bone turnover in post menopausial women. Rev Peru Ginecol Ostet. 2017; 63(4): 519-527.
5. Hurtado C. Harina de Coca, Editorial Juan Gutemberg, 2006.

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