Comandante paraíso

1023 visitas

Compartir artículo en:

El escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal expresa en el epílogo de la edición del año 2024 que “Escribí esta novela durante los años que pagué cárcel, condenado por dizque enriquecimiento ilícito de particulares puesto que había vendido, en momentos de afugia económica, una estatuilla de mi colección privada a la esposa de un narcotraficante en una transacción simple de compraventa y por infima cantidad”. Renglones más adelante reflexiona con la sensatez que siempre lo ha caracterizado : “Me condenaron a 7 años de prisión por ese inmarcesible delito, pero siempre tuve la sospecha de que lo que buscaban no era al delincuente que le vendía un producto legítimo al familiar de un narco, sino atajar al victorioso gobernador del Valle que en 1997 había sacado 700.000 votos y podría ser candidato presidencial. Lo lograron”.
Se equivoca el doctor Gustavo Álvarez Gardeazábal, no solo no lograron detenerlo sino que lo elevaron a la categoría de mártir y santo de la democracia. Nos perdimos, eso sí, un presidente culto, intelectual y lleno de todos los méritos para dirigir los destinos de nuestra patria. La inteligencia es perseguida, señalada, estigmatizada y fustigada por esa manigua de mediocres que ante el primer síntoma de poder se sienten con los arrestos necesarios para usurpar los altares de la decencia y la capacidad.
COMANDANTE PARAÍSO es señalada de ser un manual para el paramilitarismo al extremo de que “un grupo de profesores de la División de Humanidades de la Universidad del Valle, quienes se consiguieron un corifeo en la prensa lugareña, se inventaron una tesis muy elaborada y llevada a libros y ensayos para acusarme de que con esta novela yo, el autor denunciante de las peores violencias de Colombia, como han sido “Cóndores no entierran todos los días” y “Las guerras de Tuluá”, y “El titiritero”, me había dizque convertido en el ideólogo del paramilitarismo”.
Para infortunio de estos detractores y enemigos de la literatura “En los últimos 15 años distintos profesores de universidades de Lieja, Cracovia y la Pontificia Bolivariana de Medellín, entre otros, han refutado en distintos libros y ensayos, casi que dramáticamente, esas acusaciones de los profesores de la Universidad del Valle “.
En nota recibida del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, y que me disculpe por hacerla pública, manifiesta sobre COMANDANTE PARAÍSO que “Los traquetos, embriones de los narcotraficantes que hoy día subsisten, marcaron un periodo de la historia de Colombia. Nos generaron la cultura traqueta en nuestras costumbres. COMANDANTE PARAÍSO es la historia de cómo se formaba un traqueto, desde su origen humilde en una vereda campesina hasta tener tanto dinero que quisieron más de una vez, comprar el reinado de belleza de Cartagena. Es la historia que todos sabemos que pasó, pero nadie nos la había contado”.
En una de las tantas reseñas que aparecen en las redes sociales y que permiten comprobar la gran aceptación por parte de la crítica literaria sobre la obra de Gustavo Álvarez Gardeazábal, destacamos la realizada por la editorial de la Universidad del Valle: “La novela Comandante Paraíso se sitúa en la década de los ochenta, donde podríamos asegurar, hay un eclipse de los proyectos ideológicos que solían enmascarar las luchas y los delitos de la confrontación política anterior, y en medio de una precaria guerra con sus caudillos militares se revela aún más el fracaso del Estado-Nación y con ello el derrumbe del incipiente pensamiento ilustrado, que más allá de las frágiles instituciones públicas que orienta no interviene en la mentalidad de las gentes, que como el Comandante Paraíso accede a una noción de país, a una visión de sociedad a través de los temerarios negocios en los que se ve envuelto y en la guerra que debe desatar para cuidar su fortuna.Esta sugestiva novela mantiene hilos de continuidad con las novelas anteriores del archivo Gardeazábal. Los personajes no tienen un origen noble, no exhiben ni se vanaglorian de un linaje, son irredentos si se quiere; impelidos por las circunstancias se ven envueltos en grandes misiones para las que no se habían preparado. Su inteligencia es el único poder que poseen y gozan de un olfato de animal para convertir la adversidad en beneficio. Su relación con la muerte disuelve cualquier vínculo institucional religioso, son más bien personajes supersticiosos que le obedecen a un mundo paralelo que habita con ellos y que está lleno de señales, de habitus, de afectos con los cuales advierten a tiempo y con destreza la traición, la acechanza y la fidelidad”.
La Historia de Enrique Londoño, el Comandante Paraíso, se firma en Alcañiz desde la Escuela de Policía Simon Bolívar – 1996 – 2002.
Comienzo su lectura. Agradezco la gentileza de nuestro legendario escritor por honrarme con un ejemplar con su respectiva dedicatoria. La ficción se confunde con la realidad, se teje con la vida misma, se muestra como la misma materia prima de nuestros días.

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES

PAUTE CON NOSOTROS