“Esa cercanía al mar nos embriagaba los sentidos y nos hacía más alegres, seguros, contemplativos y soñadores”, quizá esta frase de su relato Mediterráneos, nos permita sintetizar el pensamiento de su autor en este libro que, desde el título mismo, es una reivindicación a toda esa riqueza cultural del Pacífico colombiano, particularmente el nariñense, que ha estado invisibilizado hasta por los propios serranos, como bien nos llaman a quienes nacimos en las montañas allende los límites más septentrionales de Ricaurte. “Bocagrande de Tumaco”, como un grito que busca mostrarle al mundo que la bella composición de Faustino Arias Reinel, “Noches de Bocagrande”, relata el idilio de una pareja en la bella isla cercana a Tumaco, y no al Bocagrande de Cartagena, ya que incluso importantes periodistas y personajes públicos la han trasladado de lugar, desvirtuando el sentir del poeta barbacoano.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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