Jacques Brel y su inolvidable «Ne Me Quitte Pas».

La canción NE ME QUITTE PAS es, de lejos, la canción más bella de todos los tiempos. La más oída, cantada, aclamada y llorada. Su intérprete Jacques Brel logra cautivar al publico, que atrapado en su lamento comparte el desgarrador drama de su amor tormentoso e imposible. Promete lluvias, silencios, piedras preciosas, joyas, flores y todo su ser con la sola condición de que no se vaya, a cambio «Yo te daré perlas de lluvia procedentes de países donde no llueve / Cavaré la tierra hasta después de mi muerte para cubrir tu cuerpo / No me dejes, no voy a llorar más, no voy a hablar más, me esconderé mirándote a ti bailar y sonreír / dejame convertirme en la sombra de tu sombra…. «
» Ne me quitte Pas» es la síntesis de quien todo lo pierde y ya nada importa. La renuncia total a cambio de una simple mirada, de ser esa sombra de una mano, de ese perro, de esa sonrisa. Un verdadero despojo del ser para convertirse en una lagrima que bese la piel de su imposible y lejano amor.
El gran histrionismo de BREL es asombroso y cautivador. Imposible resistirse a su llanto y sus lágrimas. Conmueve hasta el delirio suicida del amante frustrado y decepcionado. Canta con su piel, sus manos, su voz y su corazón. Es un lamento que nunca cesa, que jamás termina.
Muere a temprana edad, joven y en medio de la gloria que deja atrás para irse a vivir a una isla en la cual adquiere una avioneta para solidarizarse con su gente. Siempre consideró que la vida debe vivirse con pasión y en permanente estado de excitación.
Me me quite pas es «Inspirada por su desesperación ante la amenaza de ser abandonado por Zizou, una de sus amantes, la composición siempre fue odiada por el artista que la definiría como ‘la historia de un gilipollas, de un fracasado, de un cobarde’. Paradójicamente, Ne me quitte pas, se convertiría con el tiempo en un clásico, siendo probablemente el tema en francés más radiado de la historia».
Recordemos al gran Jacques Brel con la interpretación de su inolvidable e inigualable tema. Y retomemos un artículo de la periodista Teresa Amiguet en una de sus reseñas sobre este fabuloso artista.
**Nacido el 8 de abril de 1929, el cantautor belga francófono acudió virgen al matrimonio y cantó con rotundidad al amor y la muerte. Su ‘Ne me quitte pas’ es el tema francés más radiado de la historia**.
Lo que cuenta en una vida no es su duración, sino su intensidad…’ Esta máxima, pronunciada por Jacques Brel en una entrevista realizada en 1971, refleja a la perfección su ideología vital. El artista contaba entonces 42 años y sabía muy bien lo que decía.
Aquel joven, cuyo talante inconformista le había empujado a abandonar la seguridad económica y acomodada que le ofrecía el hogar familiar poco más de dos décadas antes, tenía muy claros sus objetivos. Bautizado J acques Romain Georges Brel, nombre que él abreviaría al iniciar su trayectoría artística, era un genuino amante de la libertad.
Lo demostró ya en la infancia, cuando sus bajas calificaciones escolares llevaron a sus padres a ponerle al frente de la empresa familiar, una próspera cartonería, algo que aburría soberanamente al joven Jacques, cuyo espíritu inquieto le llamaba a más altos logros. Cantautor vocacional, empieza a colaborar con un movimiento juvenil, la Franche Cordée, cuyas animaciones le permiten interpretar sus primeras canciones, allí conocerá a la que será su esposa Thérese Michielsen, ‘Miche’, dos años mayor que él.
En 1953 graba en Bruselas su primer disco y, dispuesto a triunfar, se dirige a París con la guitarra bajo el brazo. Un año después empieza a actuar en cabarets, los mismos por los que deambulan Moustaki, Ferré y Brassens. Este último, socarrón, no duda en adopatar al joven flamenco francófono como “l’Abbé Brel” (el abad Brel). Y es que el artista tenía un halo parroquial que le hacía diferente. Sus letras, lejos de ser banales, tratan temas complejos haciendo gala de una gran maestría y agudeza. Aquel joven que Se casó con tan sólo 21 años, que acudió virgen al matrimonio, canta con rotundidad sobre el amor y la muerte (eros y tanatos), al tiempo que, osado, se atreve a mofarse de sus compatriotas, flamencos que le critican por cantar en francés, o a atacar sin ambages a la burguesía, estamento del que procede, llegando a afirmar de sus integrantes: ‘Los burgueses son como cerdos, cuanto más viejos se hacen, más estúpidos se vuelven’. La provocación por encima de todo.
Su tema ‘ Quand on n’a que l’amour le hace merecedor del prestigioso premio Charles Cross en 1956, y tres años después graba su tema más celebrado: Ne me quitte pas. Cuenta la leyenda que Edith Piaf al oírlo afirmaría: ‘Un hombre no debería cantar cosas así’. Inspirada por su desesperación ante la amenaza de ser abandonado por Zizou, una de sus amantes, la composición siempre fue odiada por el a rtista que la definiría como ‘la historia de un gilipollas, de un fracasado, de un cobarde’. Paradójicamente, Ne me quitte pas, se convertiría con el tiempo en un clásico, siendo probablemente el tema en francés más radiado de la historia.
A los 29 años, en 1961, Brel actúa por vez primera en el Olympia de París como solista. Su triunfo es absoluto, la crítica se rinde ante la evidencia y Piaf brinda con buen tinto por el artista. Ha nacido una estrella.
Ese mismo año, Brel vende 500.000 copias de su disco La valse a mille temps, todo un hito para un ‘recién llegado’. Despegaba la leyenda del intérprete.
Mientras, su vida personal continua tambaleándose, su colección de amantes le hace sentir culpable, pero se aleja de su mujer y de sus tres hijas. ‘La paternidad no existe’, afirma. Vuelve a actuar en el mítico teatro Olympia en 1964. Allí presenta otro de sus éxitos instantáneos, Ámsterdam. Su evocación de las sirenas de los puertos marítimos no tiene parangón. Años después el camaleónico David Bowie la adaptará e incluirá en su repertorio.
En 1967, toma una determinación: siempre exigente consigo mismo, temeroso de acabar convirtiéndose en un ‘funcionario de la música’, ávido de defender su independencia y negándose a doblegarse a las exigencias profesionales del show business, abandona prácticamente la canción ‘porque estaba en el momento en que se empieza a engañar’, para dedicarse al cine y al teatro.

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