La celebración del 12 de octubre: un homenaje a la fundación de ciudades hispanas

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Por: Geógrafo Camilo Eduardo Estrella Perdomo

Llamado “Día de la raza”, “El encuentro de dos mundos” o simplemente, como le dicen en España “El día de la hispanidad”; marca la celebración del descubrimiento de América, hecho que junto con otros factores marca el inicio de la época moderna y para nosotros, los hispanoamericanos al margen de las consideraciones positivas o negativas que queramos darle constituye uno de los procesos más acelerados de urbanismo, pues entre el siglo XVI y principios del XVII se fundaron aproximadamente 700 poblaciones entre asientos, pueblos, villas, ciudades y reducciones de indios. Un hecho sin parangón alguno en la historia universal.

El día 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón pone pie en tierra firme, en una de las Antillas, en la isla de San Salvador, integrando a América al circuito económico mundial.

El periodo de la conquista que va desde 1492 hasta mediados del siglo XVII se acometen las campañas militares que sujeta a la población indígena a un nuevo estado de cosas en los componentes cultural, espiritual, social y económico.

Lo que tal vez, no nos hemos puesto a reflexionar lo suficiente es el estallido de fundaciones de ciudades como mecanismo para controlar, ordenar y administrar los nuevos territorios. Esta malla de ciudades permite la creación de virreinatos, capitanías y audiencias. Que más tarde serían la base administrativa para la formación de nuevos países. Puesto que los procesos de independencia nacen en los cabildos de las ciudades americanas.

Como ejemplo de estas fundaciones podemos nombrar, la ciudad de México fundada en 1521, Buenos aires (1580), Santiago de Chile (1541), Asunción de Paraguay (1537), Montevideo (1726), Lima (1535), Quito (1534), La Habana (1519), la antigua Guatemala (1543), Santa fe (1538), Tunja (1539), Cartagena (1533), Santa Marta (1525), Popayán (1537) y no podíamos dejar de nombrar a nuestra ciudad San Juan de Pasto (1537 o 1539), todas ellas ciudades fundadas por los Castellanos y sus descendientes mestizos. Con tal empeño que muchas de ellas son consideradas por la Unesco como patrimonio material de la humanidad. En palabras del propio Belalcázar el cual afirmaba para el devenir de sus fundaciones “en donde pronto veréis galas y faustos”.

Solo basta leer algo de historia de esta época para darnos cuenta de que los españoles se tomaban muy en serio el hecho de fundar ciudades, ya que estas recogían toda una herencia de las polis griegas y las civitas romanas, recordemos que el imperio romano era un imperio de ciudades. Aquí, es importante aclarar el hecho de que los romanos sabían muy bien diferenciar entre urbes y ciudades, la urbe era una aglomeración de casas, una al lado de la otra y de edificios públicos y templos, pero la ciudad es más que eso, más que el espacio físico, esta compuesta por las personas que la habitan, o sea su paisanaje, viviendo bajo un marco jurídico-administrativo que regula su funcionamiento y jalona una serie de actividades comerciales que impulsa grados de desarrollo económico.

La España del tiempo de la conquista era a su vez heredera del mundo romano, no olvidemos que Hispania era el nombre que le dieron los romanos a la península. A demás de esta herencia romana también esta matizada por el reino visigodo cristiano que sobrevino luego de la desaparición del imperio, luego viene de la conquista musulmana y posteriormente la reconquista.

Luego los españoles también nos heredaron todo este acervo cultural. Pues cuando fundaron ciudades en América lo hacían como un acto jurídico, a través de actas y en ceremonias solemnes, estas ciudades eran trazadas en base a una plaza mayor donde se desprendían las calles en ángulos rectos proyectando manzanas regulares, y todo esto gestionado y organizado por un cabildo en base a un ordenamiento legal.

En otras palabras, a diferencia de otras fundaciones de poblados que hicieron otros imperios, como los ingleses, franceses, holandeses y portugueses, que solamente se limitaban a fundar factorías que en muchos casos eran de carácter temporal, los españoles trasladaron su sistema de organización a estas tierras para convertirlas en su nuevo hogar. Pedazos de España trasladados a América adaptándose a sus nuevas realidades geográficas. Tal es el caso que después de un par de siglos estas ciudades anotadas anteriormente siguen aquí.

Nosotros seguimos en esta ciudad, que es nuestra herencia, cargada de una idiosincrasia propia, observados por nuestro volcán, que fue testigo hace muchos siglos de su fundación, su constante crecimiento y transformación. Todo esto no hubiera sido posible si por cosa del destino, por premeditación o por pura casualidad unos tres barcos con un puñado de europeos no hubieran arribado a este continente un día 12 de octubre de 1492.

 

 

 

 

 

 

 

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